viernes, 19 de febrero de 2016

SOLO PARA INICIADOS

Hombre que lees y que te mueve el espíritu Maya:

Piensa, pondera, indaga la verdad del destino que se urde en el Sagrado Reino del Mayab, mas allá de la cumbre de los montes andinos y quizás también brille su luz en tu corazón.
Piensa en la Luz, siente su Amor y pondera que esa luz tiene un poder que dice de sí misma: YO.
Y ese YO crecerá en ti y su fuego fundirá la legión de demonios que a cada desatino a que te inducen en el sueño que tú llamas vigilia, también dicen de sí mismos: 'yo'.
Son muchos "yo' que te dominan y que chupan  tu sangre,
Que te limitan y no te permiten llegar al Reino del Mayab.
Sé tú el Amo, sé tú un solo, íntegro YO, ese YO al que tanto ama la Sagrada Princesa Sac-Nicté.
Uno de esos 'yo' que tanto te confunden quizás te haga pensar también que el destino es aquello que ocurre en el tiempo que media entre la cuna y el sepulcro.
Y te dirá que el destino que media entre el sepulcro y la cuna es una locura sin sentido.
Así es con muchos, con los más y así ha ocurrido siempre y seguirá ocurriendo en la vida del barro porque los hombres de barro dormidos siempre están y no les ha sido dado comprender que todo hombre es también la Humanidad, que cuanto él sufre o goza, es también la Humanidad quien sufre o goza, y todo cuanto le aguarda a él también le aguarda a la Humanidad.
Dura palabra de llevar y dura realidad que soportar para el hombre de barro.
El hombre ha olvidado que no hay destino que sea individual del todo, pero aquel que busca y que recibe el beso de la Sagrada Princesa Sac-Nicté,  y oye la Silenciosa Voz del Gran Señor, Escondido en lo Más profundo de su Ser del Sagrado Reino del Mayab, ya queda individido y deja a un lado la ilusión individual y no busca otro destino que aquel que es el destino del Mayab.
Para el hombre de barro sólo hay una ilusión de destino individual, y por eso especula con palabras necias que únicamente le hacen verse aislado y separado de cuanto le rodea y de todo cuanto va tejiendo su destino personal.
Y este destino es aquel en el que lo de Abajo siempre tiende a desear lo de Arriba y así vive bajo la ley que se llama del Bien y del Mal.
Porque en este destino la serpiente se arrastra en la Tierra y sólo ve hacia adelante y atrás y no tiene el plumaje del Cóndor que le preste alas para emprender el vuelo mas allá de la cumbre de los montes andinos.(limitaciones físicas).
Más allá de esa ley está el sagrado beso de la Princesa Sac-Nicté que ilumina el destino.
Quien no busca ese beso está muerto.
Y vivir es buscar la verdad del destino, y no huirle.
Quien no busca en sí mismo la verdad del destino no vive porque su sangre no hierve con el ardor del fuego del linaje Maya.
Y en el sopor de esta muerte animada hasta podrá soñar que es libre, que tiene un propio destino y hasta quizás llegue a convencerse que ese mismo sopor en que existe es el cumplimiento de su verdadero destino.
Está bien que así sea, porque eso también es verdad.
Pero los hay que aún afirman que son arquitectos de su propio destino. Viven anhelando el Mayab son los que buscan el destino del Reino del Mayab, el destino inmortal.
Se publico en





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