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Libros del Chilam Balam
Balam significa "jaguar" o "brujo", y es, en realidad, un nombre de familia. Se dice que Chilam Balam fue un taumaturgo, un sacerdote del pueblo de Maní que vivió poco antes de la Conquista y que tenía gran reputación como profeta. Cuentan que junto con otros sacerdotes, llamados Napuctun, Al Kauil Chel, Nahau Pech y Natzin Yubun Chan, predijo la llegada de una nueva religión; tras la Conquista, esto se interpretó como un aviso de la llegada de los españoles y del cristianismo. Generalmente, las profecías se encuentran en los libros sagrados; de ahí derivó el llamarles genéricamente chilam balames. Cada poblado escribió su propio libro, por lo que existen chilam balames de numerosas poblaciones; entre ellas: Maní, Tizimín, Chumayel, Kahua, Ixil, Tekax, Nah y Tusik; el más conocido es el Chilam Balam de Chumayel.
Cuando murió Figueroa, en 1915, el manuscrito fue llevado a la Biblioteca Cepeda de Mérida. Cuando el arqueólogo mayista Sylvanus G. Morley intentó verlo, en 1918, el libro había sido robado junto con otros manuscritos. Por fortuna, aún quedaban las copias de Maler y de Gordon. Veinte años después, el libro apareció a la venta en los Estados Unidos con un precio de siete mil dólares; más tarde se lo ofrecieron a Morley en cinco mil dólares. La mayor parte de los textos del Chilam Balam de Chumayel son de índole religiosa; destacan, particularmente, los fragmentos relativos a los mitos cosmogónicos, sin aparente conexión entre ellos, tal vez porque hacen referencia a leyendas de diferentes grupos, como los quichés y los nahuas. Otros son de carácter ritual, calendárico o astronómico; existen también textos históricos acerca de los principales grupos mayas yucatecos y lo que les aconteció tras la Conquista. La obra concluye con las célebres profecías sobre la llegada de una nueva religión realizadas por el Chilam Balam histórico y otros taumaturgos. Los escritos míticos y proféticos están redactados en un lenguaje de alto contenido simbólico y con múltiples significados, en el cual se emplean metafóricamente objetos, colores y seres naturales para expresar ideas. Es evidente que con esta escritura se pretendía no sólo dar a los textos un carácter esotérico, sino ocultar a los profanos su significado verdadero. Por el contrario, los fragmentos históricos asientan escuetamente los hechos y la fecha en que acaecieron, tal como debieron registrarse en los códices de la antigüedad. Destacan, particularmente, las narraciones de la Conquista, sembradas de lamentos, indignación y desprecio por la rapacidad de los españoles. Los mayas de entonces quisieron que estos acontecimientos no fueran olvidados por sus descendientes. Gracias a ello nos legaron, en el Chilam Balam de Chumayel, un libro de misteriosa belleza que permanecerá vivo mientras sus páginas se abran ante nuestros ojos y los de las generaciones venideras. Gran parte de los chilam balames restantes deben permanecer aún en manos de las comunidades indígenas que han resguardado sus tradiciones a pesar de los embates de la modernidad. Los chilames balames fueron escritos en papel europeo, en forma de cuadernos. En general, su contenido es una recopilación de textos diversos redactados en diferentes épocas a partir del siglo XVI; los hay míticos, históricos -principalmente acerca de la trayectoria de los xiúes y los itzaes- proféticos, rituales, médicos, astronómicos y cronológicos, literarios, y algunos más no clasificados.
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